Consejos para diseñar el hogar

Reunir los diferentes elementos que integran un proyecto de decoración no presenta grandes dificultades. Sacando partido de la relación entre motivos y colores para armonizar los conjuntos de un interior se lograrán, sin lugar a duda, resultados satisfactorios.
Todos deseamos que nuestra vivienda sea un lugar agradable y acogedor, reflejo de nuestra personalidad. Ciertos interiores producen instantáneamente esta impresión de bienestar y calor que todo el mundo aprecia, mientras que otros parecen fríos y repelentes.
Es interesante reflexionar sobre esto. Cuando se hayan analizado los motivos por los que uno se siente mejor en un sitio que en otro se descubrirá que hay unos rasgos comunes en los primeros: su unidad y su sentido de la armonía. No resulta difícil ni caro lograrlo; los métodos para conseguirlo pueden variar hasta el infinito. Cualquier decorador procura conocer las necesidades de su cliente antes de plantearse un proyecto. De igual modo uno mismo debe conseguir este mínimo de armonía y de unidad partiendo de un principio idéntico.
Se debe reflexionar detenidamente sobre el propio régimen de vida. La elección de la decoración dependerá en gran parte de si uno es soltero, recién casado o de si se tienen niños o animales. Hay que ser realistas: es inútil querer poseer alfombras blancas si no se tiene la seguridad de mantenerlas limpias. Así como tener un bonito tapizado mural de seda si se tienen niños en la casa. Conociendo hasta qué punto nos consideramos “personas de su casa” y el tiempo de que disponemos para hacer el menaje, podremos elegir entre un tipo de mobiliario o de objetos que exijan mayor o menor grado de atención. Por ejemplo, las moquetas, los revestimientos vinílicos o estratificados así como las fundas de las butacas son mucho más convenientes si se tiene que pasar mucho tiempo fuera de la casa, desempeñando un empleo y al mismo tiempo se ha de cuidar del mantenimiento de la casa.
La mayoría de la gente llega a la edad adulta con una idea precisa de cómo desearían tener su vivienda. Y en muchas ocasiones se sufren decepciones cuando la realización de este propósito no da exactamente el resultado que se había previsto. Muchos tienen tendencia a comprar muebles convencionales que les abrumarán durante todos sus días o que apenas utilizarán. Y esto porque creían simplemente que ésta era la compra que tenían que efectuar.
Para empezar, el hecho de poner por escrito las ideas ya puede ahorrar muchas frustraciones el día de mañana. Se establece un plano de todas las habitaciones de la casa y luego se recorta en papel el contorno de los muebles que se desean colocar. Se desplazan en el interior de cada estancia hasta conseguir un resultado satisfactorio.
He aquí otra idea práctica: establecer una lista de todo lo que a uno le interesa, incluyendo todas las actividades y los ratos de ocio, conservándola en la memoria antes de decidir el amuebla-miento. Si se prefieren las tardes cerca del fuego, frente a la televisión o alrededor de un juego o pasatiempo, por ejemplo, será conveniente prever una mesa baja con unas dimensiones grandes para poder servir en ella una comida improvisada.

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