Reforma de un altillo

Carmen y Emilio Rebollo descubrieron esta pequeña vivienda cuando buscaban algo diferente y bien situado junto a la playa de la Concha, en el centro de la ciudad. La nueva vivienda debió ser en su origen un altillo, posteriormente elevado a su actual altura, hecho que se ve claramente en el muro de piedra aparecido al picar las paredes; el límite de este material era el enclave de la primera cubierta. Una vez alzado, se logró una vivienda de dos dormitorios, estar, cocina y aseo. La reforma y posterior decoración fue encomendada al equipo Gómez H.S.A., de José Manuel Gómez, bajo la dirección de Lorea Loiola. La nueva concepción de la vivienda dio prioridad a la luz en una distribución lógica y cómoda para su utilización en fines de semana y veranos. Consta de un gran espacio en forma de L como zona de reunión, comedor y —por la noche— dormitorio principal, y por otro lado, el dormitorio de los niños, el baño y la cocina.
La cubierta se rasgó en varios puntos, instalando luceras e intercalando vigas y aprovechando las ya existentes, que constrastan con el blanco de la pintura.
Siguiendo la idea de aumentar la entrada de luz natural a la zona central del apartamento, se abrió un arco en el muro que comunica con el descansillo de la entrada, lo que permite el paso a la luz procedente de la lucera situada en la escalera.
El espacio principal fue subdividido, instalando una chimenea central que ayuda a la delimitación de zonas y que caliente la vivienda en poco tiempo. La madera del entarimado de esta zona es de pino barnizado, y en la misma madera se realizó la carpintería de armarios y bancos. La cocina, a pesar de ser interior, no necesita luz artificial durante el día, tras haber abierto los muros, colocando Uglas; para el suelo se eligieron unas losetas de barro cocido, hechas a mano en Tarazona y el mismo material se coloca igualmente en la franja que separa la superficie de trabajo de los muebles altos, allí donde no había piedra. Finalmente, en el baño, el diseño se convierte en protagonista, tras el juego de materiales y la disposición escalonada de los mismos. Destacar también que todas las puertas fueron rascadas y se les aplicó cristal Uglas, lacándolas en blanco y poniéndoles pomos de porcelana también blancos.

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