Parto feliz

Un parto muy feliz.
Hay prácticas ginecológicas que se realizan por rutina y que no son necesarias en un parto normal. Cada vez más mujeres reclaman su derecho a decidir. Infórmate para que tu parto sea más feliz.
Durante siglos, las mujeres parieron en casa con ayuda de una partera o en ocasiones de un médico, rodeadas de su familia. Nada más nacer, el bebé permanecía junto a la madre, que reposaba en la cama los días que necesitaba, atendida y alimentada por otras mujeres de su entorno. Su única misión era recuperarse del parto y amamantar a su bebé, dándole contacto y cuidados continuados.
El avance de la medicina trajo grandes adelantos al cuidado del embarazo y el parto. Lo que nadie esperaba es que ocurriera algo que ha costado mucho que se entendiera entre los profesionales, las mujeres y la sociedad en general: la creciente medicalización del nacimiento, que, a la larga, ha perjudicado a las madres y bebés que viven un parto normal, y en ocasiones, también a los bebés que nacen en un parto con problemas.
PARIR POR INSTINTO:
A la hora de parir, cuando existe libertad de movimiento, la mujer, instintivamente, acaba adoptando la postura en la que mejor empuja al bebé. La mayoría de mujeres suelen ponerse a cuatro patas o de cuclillas. El periné soporta menos tensión, y no acostumbra a haber desgarros.

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